La esperanza tiene rostro joven: la SME Honduras en la Jornada Nacional de la Juventud 2026
El Progreso, Yoro — Más de 50,000 jóvenes provenientes de todos los rincones de Honduras se reunieron para vivir la Jornada Nacional de la Juventud 2026, un acontecimiento que dejó una profunda huella en quienes participaron. La Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec (SME) estuvo presente compartiendo con los jóvenes espacios de encuentro, alegría y misión.
Para los miembros de la SME, una de las experiencias más significativas fue contemplar la inmensa participación de la juventud hondureña. Ver llegar a miles de jóvenes, muchos acompañados por sus padres y abuelos, fue un signo elocuente de esperanza para la Iglesia y para el país.
"No pensé que se cumpliera la meta de reunir a tantos jóvenes. Ver esa multitud me llenó de alegría, esperanza y motivación para seguir acompañando a los jóvenes de mi patria."
La Jornada estuvo marcada por numerosos gestos de fraternidad. Uno de los momentos que más impactó al equipo de la SME ocurrió cuando una de las carpas estaba por caerse. De manera espontánea, decenas de jóvenes se unieron para sostenerla entre todos.
Ese sencillo gesto se convirtió en una verdadera lección de comunión: trabajar unidos en medio de la dificultad, mantener la alegría incluso en la adversidad y descubrir que la fe también se expresa en la solidaridad cotidiana. Fue una imagen viva de un Dios cercano, que camina junto a los jóvenes y se hace presente en la ayuda mutua.
Durante la Jornada, la SME también tuvo la oportunidad de presentar su carisma misionero mediante actividades recreativas y juegos que favorecieron el diálogo con los participantes. Uno de esos encuentros quedó especialmente grabado en la memoria del equipo.
Mientras jugaba una partida de Jenga, un joven respondió a la pregunta: "Si tuvieras un superpoder, ¿cuál elegirías?" Sin dudar respondió: "Sanar enfermos."
Una respuesta sencilla, pero profundamente significativa, que reflejó la sensibilidad de muchos jóvenes ante el sufrimiento de quienes los rodean y el deseo de ser instrumentos de esperanza para los demás.
Otro de los momentos más conmovedores fue la Hora Santa. En un ambiente de profundo silencio y oración, miles de jóvenes se arrodillaron ante Jesús Sacramentado para presentar sus intenciones y abrir su corazón al Señor. Aquella escena reveló el anhelo espiritual de una generación que busca a Dios y desea caminar con Él.
La SME también reconoce y agradece el excelente trabajo realizado por el comité organizador de la Jornada Nacional de la Juventud. La preparación, la coordinación de los voluntarios y la colaboración de las autoridades hicieron posible un encuentro que superó todas las expectativas.
Al concluir la Jornada, una frase pronunciada durante el momento de oración permaneció resonando en el corazón de muchos participantes:
"Esta generación es de Dios."
Ese mensaje resume la experiencia vivida durante estos días: una juventud llena de vida, de fe y de esperanza, llamada a ser protagonista de la misión de la Iglesia.
La Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec regresa de esta Jornada con el corazón agradecido y renovado en su compromiso de seguir acompañando a los jóvenes, promoviendo la cultura del encuentro y animando nuevas vocaciones misioneras que lleven el Evangelio hasta los confines del mundo.
Porque donde hay jóvenes que buscan a Dios, siempre hay esperanza para la Iglesia y para el mundo.
(Artículo basado en el testimonio de Fany Moradel, antigua misionera asociada a la SME.)




