¡105 años al servicio del Evangelio!
1921 - 2026
Cada 2 de febrero, la Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec (SME) celebra el aniversario de su fundación (1921). Son 105 años de historia misionera, vividos como memoria agradecida, oración confiada y renovación del envío al servicio de la misión ad gentes.
Una misión nacida del deseo de anunciar el Evangelio en China
La SME nació con un horizonte claro: enviar misioneros sacerdotes a China. En respuesta al llamado misionero universal de la Iglesia, Quebec dio un paso audaz y profético.
En 1925, el primer envío de sacerdotes misioneros marcó el inicio de una aventura evangélica hecha de fe, inculturación y vida compartida.
Desde sus orígenes, la misión fue entendida como presencia humilde, encuentro auténtico y caminar con los pueblos, más allá del anuncio verbal.
Una misión compartida: sacerdotes y laicos enviados juntos
Con el paso de los años, la Sociedad reconoció que la misión no descansa únicamente en el ministerio sacerdotal. Comenzó así a enviar también misioneros laicos, afirmando que la misión brota del bautismo.
En una primera etapa, los misioneros eran exclusivamente canadienses. Sin embargo, la experiencia vivida transformó la comprensión de la misión. La SME se abrió progresivamente a una dimensión internacional, acogiendo candidatos al sacerdocio y misioneros laicos de los países donde estaba presente.
La misión se fue convirtiendo así en una experiencia cada vez más compartida, con raíces locales y profundamente eclesial.
Una presencia misionera en el mundo
A lo largo de su historia, la Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec ha estado presente en contextos culturales, sociales y religiosos muy diversos, respondiendo a los llamados de cada época.
Países donde la SME estuvo presente en el pasado:
Cuba, Guatemala, Nicaragua, Chile, Argentina, Perú, Sudán, Tailandia, China continental e Indonesia.
Países donde la SME mantiene su presencia actualmente:
Canadá, Honduras, Brasil, Kenia, Camboya, Hong Kong, Filipinas y Japón.
En cada uno de estos lugares, la misión se vivió como servicio cercano, acompañamiento pastoral, diálogo interreligioso e intercultural y aprendizaje mutuo, a menudo en contextos marcados por la fragilidad y la esperanza.
Dar gracias por una misión que transforma
Este aniversario es una ocasión para dar gracias por la vida y el testimonio de numerosos misioneros y misioneras, sacerdotes y laicos, canadienses y de otras nacionalidades, que han entregado su vida con fidelidad y sencillez.
Damos gracias también por las comunidades que los han acogido y por todas las personas que sostienen la misión con su oración, solidaridad y compromiso.
Renovar hoy el llamado misionero
Celebrar el 2 de febrero es renovar el envío. En un mundo en profunda transformación, la misión sigue siendo un espacio de encuentro, fraternidad y servicio.
La SMÉ está llamada a ser puente entre culturas y signo del amor de Dios hecho cercano entre los pueblos.
Que este aniversario reavive en todos nosotros el deseo de caminar juntos, más allá de las fronteras, al servicio de la misión que sigue dando vida, haciendo siempre nuestro el llamado de Jesús:
“Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.”(Mc 16,15)






































