Kenya | Pour la vie des peuples

VENGO A DANZAR Y A ALABAR A DIOS

Erlin Pérez es estudiante en primer año de teología en Nairobi (Kenya). 

Natural de El Salvador, es seminarista con la SME.


Queridos amig@s,

Quiero compartir una experiencia que ha marcado mi vida y mi manera de ver las pequeñas cosas que podemos aprender de los más pequeños del Reino de Dios: estos son los niños.

Me fui yo y mis compañeros a hacer un retiro de semana Santa a la comunidad parroquial de la cual, como pequeño grupo misionero, nos hemos responsabilizado. 

Esta parroquia se encuentra en un pueblo que se llama Namanga, en la Frontera de Kenya con Tanzania, África.

Durante mi retiro, miraba mucha gente preparándose para celebrar el vía crucis y el día de Resurrección del Señor, el coro cantando, unos actuando, y los niños danzando, cantando, ensayando para ese día.

Yo, impresionado de tanta actividad, me acerqué a ver como los niños y niñas danzaban contentos, divirtiéndose y, a la vez, poniendo mucho esmero para ese día.

Un día, un niño, que es demasiado inquieto, se me acerca y me dice: "Padre, Padre!" (en la parroquia, como están acostumbrados al hecho que los extranjeros que viven en la casas cúrales son sacerdotes, nos llaman, (sobre todos los niños): Padres, a todos).

Me dice: "Padre, Usted ve esa colina?" Yo le respondo que sí. Me dice: "Desde allá vengo." Yo le digo: "Y por qué vienes todas las tardes de tan lejos?" Su respuesta me sorprendió y sigue resonando dentro de mi
interior hasta estos momentos. "VENGO A DANZAR Y ALABAR A DIOS". Esa respuesta venía acompañada de una enorme sonrisa.

Llegó hasta lo más profundo del alma y, pues, me hizo reflexionar que, como misioneros, somos no solo portadores de la palabra de Dios, sino también tenemos que llevar en nuestro interior nuestra alegría de
vivir, nuestra alegría de querer danzar y alabar a Dios. Pero a veces, no dos damos cuenta; estamos tan ocupados haciendo cosas para Dios y por Dios que olvidamos la razón del por qué somos misioneros.

En este mundo africano, la mejor manera de demostrar la alegría y demostrar el amor a Dios es danzar para El.

Así que, como misionero, he descubierto que la mejor manera para demostrar que estoy feliz con
Dios es danzando para El. Esto es lo que este niño me enseñó. No es necesario hacer muchas cosas para Dios; solo danzar y dar lo mejor de mí. Así puedo ser testimonio de El en esta cultura y esto, me lo enseñó
a través de su humilde siervo, este niño, que es más misionero que yo en esta nueva cultura. Simplemente vengo a danzar para Dios.

 Erlin Pérez ( Kenya Est Africa)