![]() | Santificar al Señoren todo momento |
Hola amigos y amigas,
Al levantarme lo primero que le pido al Señor es Santificar su Nombre en todo momento. Le pido al Señor que me dé la oportunidad de encontrarlo en las pequeñas cosas de mi vida, que me dé la oportunidad de reconocerlo en cada persona que encuentre.
Los fines de semana, voy a una zona marginal llamada Kibera. Según las estadísticas, esta es la zona marginal más grande del África del Este.
Un día, caminando hacia Kibera, el Señor me mostró lo que le pido cada mañana en mi oración: Que me dé la gracia para reconocerle en cada persona y en los eventos de la vida cotidiana. Había llovido bastante en la noche. Tanto llovió esa noche que las calles de Kibera estaban llenas de lodo. Un lodo que parecía barro. Era muy difícil caminar. En todas partes había lodo. Se podrán imaginar qué difícil era para las personas caminar por esas calles. Vivir y caminar cada día cuando, después de la lluvia, las calles se llenan de este barro.
Esa tarde, me encontré con dos chicos que empujaban una carreta llena de cosas. No sé exactamente de que estaba llena, pero estaba hasta el tope. Aquella carreta se les había quedado atorada en el lodo a estos chicos. Estos chicos tendrían probablemente más o menos entre 10 y 13 años. En esos momentos, me vino a la mente mis años de cuando era niño, de cuando yo y mis hermanos también empujábamos una carreta llena de recipientes para ir a buscar agua. Aquella carreta la empujábamos con todas nuestras fuerzas para ir a buscar ese precioso líquido.
Aquella escena de los dos chicos empujando la carreta, me hizo reflexionar acerca del motivo por el cual soy misionero. Me hizo reflexionar sobre el por qué nació en mi el deseo de ser misionero y sacerdote. Cuando estos chicos estaban empujando la carreta, tratando de salir de ese lodo, que los tenía atorados, Dios me estaba enseñado una gran lección. A través de ellos reconocí que el misionero es una persona que se acerca a los demás, que entra en la vida de los demás en la vida cotidiana. El misionero es aquel que actúa sin hacer mucho ruido y que reconoce el sufrimiento del pueblo de Dios. Que reconoce que no es simplemente el lodo físico, lo que les impide a estos chicos avanzar, lo que les impide estar libres y sentir esa carreta liviana, sino que también es el Sistema Político lo que les impide salir de esa situación de pobreza en la que viven, sin la oportunidad de ir a la escuela porque no tienen dinero para pagar su escolaridad. Este Sistema Político es de contraste. El suelo sin lodo es para los poderosos y los lodazales, donde la vida se hace difícil y dura, son para la gran mayoría, los pobres.
Dios me enseñó que, como misionero, es importante reconocerlo a él en las personas que sufren, en las situaciones que afrontan, en sus vidas cotidianas. Dios no se complace en el sufrimiento de las personas. Al contrario, Dios quiere que todos seamos iguales porque él no ha creado diferentes clases de hombres y mujeres, donde unos son privilegiados y muchos otros desafortunados.
En nuestra vida, yo me pregunto, releyendo esta experiencia: ¿qué es lo que estamos haciendo para cumplir el deseo de Dios de Justicia para todos y todas? Ese deseo de Dios, ¿qué tiene que ver con que todos y todas seamos iguales?
Somos miembros de una gran familia. La humanidad es nuestra gran familia. Porque somos miembros de esta gran familia, debemos tomar en cuenta a nuestros hermanos y hermanas que son menos afortunados. Haciendo esto en el mundo, construimos el Reino de Dios.
Dios Padre Nuestro, que tu Reino venga a nosotros. Ese Reino lleno de justicia y paz. Danos el pan de cada día. El pan de Justicia que sacia el hambre de Paz. Ese pan que muchos están deseando. El pan de la vida cotidiana. Perdona todas nuestras ofensas. Esas ofensas cometidas a nuestros hermanos y hermanas pobres porque no mostramos nuestra solidaridad con ellos y ellas. Porque los depreciamos. Ayúdanos a hacer tu voluntad aquí en la tierra. Tu voluntad que esta llena de amor y comprensión, llena de solidaridad, llena de igualdad para convertir esta tierra en tu Reino. Que todos, Señor, algún día podamos decir juntos que esta tierra es tu Reino. Amén.
Erlin Perez erlin.perez@gmail.com
Nairobi Kenya África del Este