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EVANGELIO PORTÁTIL ... PARA GENTE APURADA



 

 

En el transcurso de sus 37 años de vida misionera, Eloy Roy tuvo la gran suerte de ver con sus ojos verdaderas maravillas obradas por la Buena Noticia de Jesús en Honduras, en Argentina y en la República Popular de China.

 

eloyroy@gmail.com 

 

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El grito del Bautizador

El eslogan es: « ¡Aplanar los cerros y colmar las quebradas!».

En lenguaje moderno esto significa: ¡Justicia e Igualdad!  

 
La cuesta de Lipan, Quebrada de  Purmamarca, Jujuy, Argentina


« ¡Enderezar los caminos torcidos! »

Vale decir: ¡Honestidad! 


Dicho de otra manera: Ese escándalo de unos cuantos que se creen dueños de medio mundo ¡se acaba! Las riquezas deben ser redistribuidas:

¡que no sobren en un lado ni falten en el otro!

Con ese grito…en el desierto, Juan el Bautizador abre el camino al Evangelio.                                    

                                                                         Lucas 3, 2-14

  

 


 

 

 

Jesús se zambulle en el movimiento del Bautizador,

pero no tiene programado de antemano el camino a seguir.

Se interna en el desierto y busca.

Cavila sobre tres técnicas infalibles para conquistar las mentes:

- La magia de los gurús que se aíslan del mundo para desarrollar poderes capaces de transformar las piedras en pan y… embobar a los incautos.

- La magia del poder religioso en su « pináculo » que reviste al elegido de un aura divina, lo aloja  en templos majestuosos y lo hace deslumbrar al mundo con  ceremonias espectaculares e inapelables oráculos…

- La magia del poder absoluto sobre el mundo por medio de las armas y de los bancos.

                                                                                                               Lucas 4, 1-13

 

  

Las tres tentaciones de Jesús:

¿Gurú famoso? ¿Jerarca supremo de una religión mundial? ¿Dictador universal?

Jesús ve en esos tres caminos las trampas del mismo diablo, pues los caminos de Dios están al extremo opuesto de todo eso.  

Entonces, Jesús abandona el desierto.

Elije regresar a su Galilea natal, explotada, despreciada y… rebelde. Allí es donde Dios lo está esperando. 

Se sumerge en el pueblo.

  

 

 


 

 

 

 

Leer Lucas 4, 14-21 (los pobres, los oprimidos, etc…)   y memorizarlo, si no lo más fundamental del Evangelio no se puede entender verdaderamente.

Luego…

 
a los pobres Jesús los anima a levantarse:  « ¡De pie! »  

                                                            Lucas 6, 20-26; 21, 28
 


 

A la mujer de seis parejas, que no existe para sí misma y que siempre tiene sed…
 

La Samaritana

Jesús le susurra al oído: « Dios fluye en el fondo de ti misma como un manantial de agua fresca, ¡bebe de esa fuente y vive! ». 

                                                                        Juan 4, 1-30

  

 

 


 

 

 

 

A su amigo Lázaro

le grita con voz fuerte: « ¡Sal del placard! »

                                                                          Juan 11, 1- 43

Esto vale para todos los que no se animan a afirmarse. En la Iglesia, por ejemplo, muchos no están de acuerdo con el  conservadurismo medieval de sus dirigentes, pero callan. Están  atados con vendas de pies a cabeza como Lázaro en su tumba o como las momias egipcias en sus sarcófagos.

Como si la impotencia y la esclavitud fueran virtudes…



 

A Zaqueo, el tacaño, encaramado en un árbol,

 


 

Jesús lo apostrofa riendo: « ¡Zaqueo, baja rápido, quiero ir a tu casa! » El encuentro no dura mucho, pero sí lo suficiente como para que Zaqueo efectúe un giro de 180 grados.  ¡Increíble! va a entregar la mitad de sus bienes a los pobres y a reembolsar cuatro veces lo que ha robado! ¡Un verdadero “Big Bang!”

¡Qué pena que los ricos no encuentren a Jesús más a menudo!...

                                                                       Lucas 19, 1-10

 


 

El hijo de Timeo es ciego y mendiga al borde del camino. Jesús pasa por allí.



El hijo de Timeo grita a voz en cuello para que Jesús lo cure. Los que rodean a Jesús lo acosan para que se calle. El hijo de Timeo grita aún más fuerte. En medio del bochinche Jesús lo llama. El hijo de Timeo arroja al suelo su ponchito y salta hacia Jesús. El hijo de Timeo sale curado.

Cuando alguien del pueblo clama por justicia, muchos de entre nosotros le tenemos miedo…

 Marcos 10, 46-52

 

 

 


 

 

 

 

En sus giras, Jesús se halla siempre rodeado de mujeres

 

 


Para la sociedad de su tiempo es un gran escándalo, pero a Jesús le importa un comino.

¿Por qué será que la Iglesia tradicional le tiene tanto miedo a la mujer?

                                                                                Lucas 8, 1-3

 


 

Jesús se dirige a un país vecino  cuyos habitantes profesan otra religión. Sus compañeros piensan que esa clase de gente son perros. Jesús está cansado. No quiere  discutir con ellos, por eso se propone no realizar acción ninguna en ese lugar. Pero una mujer de esa llamada raza de perros lo hará cambiar de idea. Al reconocer a Jesús de lejos, la mujer corre hacia él. Se  arrastra hasta sus pies dando gritos como un perrito.

Bañada en lágrimas, suplica a Jesús que cure a su hija torturada por un extraño mal.  Exasperados por esos alaridos, los compañeros le dicen a Jesús: « ¡Atiéndela!» Entonces, Jesús, con una dulce ironía, le dice a la mujer: «Yo no trabajo para los perros….» Ni lerda ni perezosa, la mujer le retruca: « ¡Los perritos también comen las migajas que caen de la mesa de sus amos!… » 


La Cananea

 

El descaro y el corazón de esa mujer dejan a Jesús sin palabras. La hijita se cura  al instante.

Dicen los que saben que esa mujer tiene la culpa de que Jesús empezara a interesarse seriamente en nosotros, los paganos. Bueno, ¿no?

¡Lo que mujer quiere, Dios lo quiere!…

Mateo 15, 21-28

 


 

¿Quién es Dios para Jesús? 

 

Para Jesús, Dios es mucho más bueno que el mejor de los padres o la mejor de las madres. Su amor no tiene fin.

 Lucas 15, 11-32

La Ley del Dios de Jesús es en primer término y ante todo: la justicia,  la ternura y la sinceridad, y no las promesas, los sacrificios ni las ceremonias pomposas.

                                                               Mateo 9, 13 y 23, 23

La misma ley, aún la más santa, está hecha para que la gente sea feliz y no para abrumarla. Lo que cuenta, más que la ley, es la persona.

Marcos 2, 27

  

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 
trapitos
¡Dejemos de remendar nuestros viejos harapos!  ¡Miren cómo todo se desarma! ¡Para un mundo nuevo, caminos nuevos: en lo personal, en lo político, en la economía, en la educación, en la Iglesia (¡también!) y en todo!...

 

 

 

El cambio y la novedad son los temas  favoritos de Jesús.

Marcos 2, 21-22


 

A esos creyentes que se jactan de practicar correctamente la verdadera religión y que ven a los demás como unos comunistas, terroristas o perdidos, Jesús les pone los puntos sobre las íes: 



Lobos con piel de oveja


« ¡Ustedes, los chupacirios, cuidan su aspecto exterior para lucir como santos, pero por dentro están podridos! » 

¡Y tanto vale para el Opus Dei como para los integristas de todo pelaje!

Mateo 23, 27-28

 


 

Lázaro, el mendigo cubierto de úlceras,  se pudre ante las puertas de un rico. Sus únicos amigos son los perritos que  lamen sus llagas.


Mientras tanto, andando vestido de púrpura en su mansión, el rico se manda todos los días grandes fiestas. Ni una migaja de pan para Lázaro. Ni  siquiera ve a Lázaro, porque no tiene ojos más que  para sí mismo.

Un abismo infranqueable se ha abierto entre el rico y el pobre y ese abismo  se prolonga hasta la eternidad. Pero en las mansiones celestiales le habrá llegado a Lázaro el turno de hacer fiestas y el del rico a reventar.

¡Porque si no hay justicia en este mundo, al menos en el otro la habrá! 

Lucas 16, 19-31

¡Ojo! Eso del abismo entre ricos y pobres y de la culpa que la tiene el rico y no el pobre,  no lo dijo Lenin sino Jesús…

 


 

Si le preguntas a Jesús qué significa este dibujo, él te contestará:

« Es un ricachón que se desespera por entrar en el Mundo de Dios »…                                                            

Mateo 19, 24

El « Mundo de Dios » para Jesús es una realidad que ya está en medio de nosotros.

Lucas 17, 21

En el «Mundo de Dios», los más grandes se ponen al servicio de los más pequeños y los últimos se convierten en los primeros. ¿Utópico eso?... No más que el árbol grande que no se ve pero que ya está presente en su semilla, aunque ésta sea muy pequeña. O es tan real como un tesoro fabuloso enterrado en un campo del que uno se puede apoderar si no duda en vender todo lo que tiene para comprar ese campo.

Mateo 20, 24-28; 13, 31-32.44-46



De hecho, ¿cómo se entra en el « Mundo de Dios »? 

Respuesta de Jesús: «A la vera del camino yace medio muerto un pobre tipo bañado en sangre. Unos bandidos lo golpearon, le robaron todo y lo dejaron tirado. Pasan junto a él un sacerdote y luego un sacristán, lo ven y siguen de largo para no llegar tarde a la celebración litúrgica en el templo.


Tú, no los imites. Olvídate por un momento de tus rezos, teologías, ideologías o prejuicios, bájate de tu montura y, como haría cualquier persona de corazón (así fuere atea, infiel, samaritana o creyente), inclínate sobre la persona caída, limpia sus heridas, cárgala sobre tu montura y llévala  adonde pueda recuperar sus fuerzas. Asegúrate de que nada le falte hasta que esté en condiciones de reiniciar su camino.

¿Buscas la eterna juventud? ¡Ahí la tienes!» 

Nota: Es bueno tener presente que el drama de ese pobre tipo es parecido al de las tres cuartas partes de la humanidad a las que la otra cuarta parte, llamada “desarrollada”, ha ido despojando de sus riquezas desde hace miles de lunas..

Lucas 10, 29-37

 

Júntate con otros y trabaja para que todos y todas en el mundo tengan, un día, una parte equitativa de las riquezas de la tierra. Así habrá menos necesidad de robar y no serán miles de millones las personas que se mueran al borde de los caminos...

Si actúas  como te digo, vas a remar seguramente en contra de la corriente,



pero ¡no tengas miedo! El porvenir está en la dirección que te estoy indicando.          

Marcos 4, 35-41


Vas a enfrentarte con el Sistema. Su nombre es LEGIÓN.


 
El endemoniado de Gerasa

Tiene mil vidas.

Para el Sistema, los cerdos valen más que los humanos.

¡No te dejes intimidar! ¡Desenmascáralo! 



¡Mándalo al fondo del mar con su legión de semejantes!

Marcos 5, 1-20

Arrímate a un movimiento, a una organización, a una comunidad. Súmate a otros…

Juan 13, 34-35; 17, 21



 

« Como la gallina que reúne a su cría, así he querido yo reunirlos, pero ustedes no lo han querido…»


Y en diciendo esto, las lágrimas afloran  a los ojos de Jesús.

Lucas 13, 34 et 19, 41-42

 


 

Los turistas se asombran: « ¡Qué arquitectura! Qué elegante mezquita! ¡Qué catedral más hermosa! ¡Qué palacio! ¡Qué banco! ¡Qué iglesia! »



Jesús no se impresiona. Él sabe que la mayor parte de esas obras han sido construidas por orgullo y sobre las espaldas de los pobres. Y dice: «Todo esto se convertirá en polvo.»

Llega hasta afirmar que Dios no necesita templos en que lo adoren. Su templo es algo que vive en el interior de cada ser humano.

Amar a las personas, haciendo lo posible para que sus derechos sean en todo respetados,  ésa es la  forma de amar a Dios y de adorarlo en espíritu y en verdad.

Mateo 24, 2 et Jean 4, 19-24

 


 

La plaza mayor del Templo de Jerusalén está atiborrada de comercios. Allí hormiguea una mafia que aprovecha alegremente de la religión para llenarse los bolsillos. Jesús está harto.


Se arma de un látigo y, ayudado por sus seguidores, persigue a toda esa chusma a puntapiés:

« ¡Afuera los ladrones! »

(¿Ves?: ¡esto también es Palabra de Dios!)

¡Qué carácter tiene ese Jesús, qué determinación, qué coraje! Acaba de cumplir al pie de la letra lo que el profeta Jeremías había anunciado seiscientos años antes. (Jer 7, 1-15)

Los sacerdotes del templo están ofendidísimos. ¡Ese comercio les pertenece! Después de todo, son ellos los que, detrás de los Romanos, detentan todo poder en el país. Ese  Jesús ha venido a desafiar ese poder ante los ojos del pueblo. ¡Es un subversivo peligroso, y además ateo ya que ni respeta el templo! Hay que matarlo.

Sí, lo tienen que matar para, naturalmente,… salvar al país,  porque de otro modo sería el caos, ¿no?…  

Juan 2, 13-19         

Entonces Jesús reúne a sus compañeros y compañeras de ruta en una cena de despedida.

Les dice: « Me van a matar. Todo lo que quise enseñarles durante el poco tiempo que estuve con ustedes se resume en esta frase: 

«la Terre est une caverne de voleurs,

alors que Dieu a voulu

qu’elle soit un grand Pain à partager

entre toutes les nations».


 

Cada vez que ustedes se reúnan para recordarme, compartan el pan y el vino y acuérdense de las palabras que acabo de decirles.

Que esas palabras mías sean como la vida de ustedes; que sean su sangre y sean su canto.

Proclámenlas por todo el mundo hasta el fin de los tiempos.

Entonces yo viviré en ustedes y ustedes vivirán en mí. »                                                                    

Mateo 28, 20
 

 



Así lo mataron, como se matan a todos aquellos y aquellas que cuestionan seriamente al Sistema.

 

¡Ha muerto! Mateo 28, 4





 


 

Pero… al tercer día…


 

¡Sorpresa!



« ¡RESUCITÓ! »

Lucas 24, 1-3 

Marie de Magdala au tombeau, le matin de Pâques

 

¡Vaya, todavía una mujer! ¿Quién podría haber sido la primera persona que volvería a  verlo vivo, sino una mujer?

Juan 20,

En el umbral del mundo nuevo: la mujer…

 

El más viejo y el más joven corren hacia el sepulcro de Jesús. 

Juan y Pedro corriendo hacia el sepulcro en la mañana de Pascua

El más joven es el primero en llegar, pero, por respeto, deja pasar al más viejo…

El más viejo quiere verificar los hechos,

El más joven cree.  

Juan 20, 4



 

Para muchos la aventura de Jesús habrá sido un completo fracaso. Tan lindo había sido todo aquello que no podía ser cierto… Asunto archivado, pues. ¡Pasemos a otra cosa!

Los discípulos de Emaús y el Resucitado con otra pinta

Pero, aunque no lo reconozcan, el mismo Jesús está en camino al lado de ellos.

Lucas 24, 13-35

Porque nunca se presenta como se lo suele imaginar… Él sorprende siempre.

Los que creen que todo está establecido ya y que no hay más lugar para la novedad, no pueden verlo…Esos siguen a un muerto, no a alguien que vive.


 

Saltar del acuario y zambullirse mar adentro.

Lucas 5, 4


 

Salir del granero y a manos llenas sembrar la tierra con la buena semilla del Evangelio de Jesús con toda su sal            

Mateo 5, 13



(y ¿por qué no con una pizca de picante?)…  


 

Bien, habría aún muchas otras cosas que agregar. No he hablado, por ejemplo, de los títulos que los seguidores de Jesús dan a sus dirigentes: «Su Santidad, Santo Padre, Eminencia, Excelencia, Monseñor, Reverendo, Padre Superior, Reverenda Madre Superiora»… Jesús prohíbe  ese lenguaje que es propio del mundo del poder y de la dominación (Mateo 23, 9); sin embargo, a la Iglesia tradicional le encanta.  

No he dicho tampoco una sola palabra sobre la violencia, la guerra, las dictaduras, las torturas, etc. porque en esa Iglesia tradicional hay demasiada gente que cree todavía que el secreto de la paz está en el palo. Tratar de convencerla de lo contrario es perder el tiempo.

Tampoco he hablado de sexo porque nada en el Evangelio indica  que Jesús le haya dado alguna importancia a ese tema. Esa falla, sin embargo, ha sido felizmente remediada por la Iglesia...

Respecto al problema tan poco “sexy” de la injusticia en el mundo, he sido más explícito, pero debo reconocer que el Evangelio daría para más. No obstante me contuve para que nadie me tache de fundamentalista.

Ni una vez he utilizado en este pequeño Evangelio  la palabra « liberación», por ser una palabra  “full” mala  según las más altas mitras de la santa Iglesia tradicional. (¡Ojalá San Pedro anote en mi hoja de vida para el  Juicio final este gesto mío de buena voluntad!...).

Naturalmente, nadie toma en serio estas palabras de Jesús: « Los últimos serán los primeros ».

Pero no importa. 

 


 

El Cristo de Canadá (véanlo con su pluma)

 


se despide de todos nosotros con un gran abrazo y un cariñoso:


« ¡Bye Bye! »

Agosto 2010

eloyroy@gmail.com